Un solo ser (Con Andrés Suarez)

No recuerdo tu cara,
no recuerdas mi pena cuando dices que no vale nada,
partituras y velas frases que, amantadas
discutían con la primavera,
ya lo siento, no estabas, no brinda esta moneda.
Dime entonces, ¿quién gana? ¿quién llegó la primera
a la fila que a nadie importaba?
¿Cuánta gente gritaba a mi blanca bandera
que sostuve amarrado a una cama?
Ya de vuelta a mi casa agaché la cabeza.

Tú, que me coges del brazo sin dar la mano
pero nunca te vi arrimar el hombro,
que tatuaste con tus llaves tu nombre por mi tronco
y te atreves hacer leña del escombro,
tú, que te andas por las ramas, sin alas,
haciendo escala en mi gama de grises,
me acusas del otoño y la caída de mis hojas
sin saber de dónde coño vienen todas mis raíces,
tú, que te perdiste en toda aquella superficie,
ahogándote en la orilla
y antes muero de pie que vivir siempre de rodillas
pero tú qué sabes desde la casilla de salida,
culpa al jugador también al juego o al tablero,
que yo soy el fiel defensor de la causa pobre a fuego,
de la causa noble que no busca artificieros,
cuando saques un 6 doble venga, ven, aquí te espero…

Pero una vez prohibido de recuerdos,
pero una vez gallego en el desnorte,
abrázame haciendo que sea nuestro,
sin ejercer de juez que nadie oye,
escúchame, hagamos de este encuentro
un solo ser.

Y si una primavera vuelve
a hacer del miedo esta sorpresa,
hubiera lluvia que no cesa, calles por las que perderse,
como la luz a su simiente,
hoy bajaremos una estrella,
para dejar también patente
que es muy diferente pisar fuerte a dejar huella…

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