Puertas

La primera fue en la cara y puse la otra mejilla,
cuando la inocencia calla el mundo chilla,
la compasión no miró ni por la mirilla
cuando vi a mi abuela postrada con la piel amarilla.
A la segunda llamé pero nadie respondió,
di que el silencio se hizo tras ella,
ahí mi tío se encontró a su mujer siendo infiel,
ay mi tío… Se perdió jugando a la botella.
La tercera lo mismo al poco tiempo,
cerrada por dentro,
con mis abuelos llorando a pleno pulmón
tanto que él perdió el aliento y ella el suyo le dio.
Y en la cuarta metí el ojo por la cerradura
pero el tiempo pone al corazón cerrojos
y mi padrino salió como la cordura,
donde no entra la fortuna pero caben mil sollozos.

Puertas, puertas
que se abren y se cierran,
de par en par, a cal y canto
entornadas, entreabiertas.
Puertas, puertas,
que se cierran y se abren,
bajo tierra, bajo llave,
diré quién entra, diré quién sale.

Llegué a la quinta y la cerré
con precinto al que no fue trigo limpio
superando el trago,
cogí distancia lejos de caretas,
la misma que la letra que separa amigo del amago.
En la siguiente encerré a las serpientes y a las sirenas,
a las mujeres puente y pasajeras,
para ser sinceramente franco espero que den un paso al frente
o pasen de largo para ser quien eran.
En la séptima me pillé los dedos,
poniendo la mano en el fuego,
por quién ardió en la nieve, en ese cebo,
mundo placebo, sueños de blanco
que se tornaron en su señuelo.
Y por la octava ya nadie sale,
el amor todo lo puede, pero en él todo no vale
nunca descifré esa clave,
no se puede pretender abrir todas las puertas con la misma llave.

Puertas, puertas
que se abren y se cierran,
de par en par, a cal y canto
entornadas, entreabiertas,
Puertas, puertas,
que se cierran y se abren,
bajo tierra, bajo llave,
diré quién entra, diré quién sale.

La novena tiré abajo,
la de “búscate un trabajo”
un empleo, algo fijo y no quise ser el gajo
de la media naranja que para encajar pasó por diente de ajo.
La décima la pinté,
en la pared cuando no existía; solo,
fui la oveja que contaba sueños para no dormirse
en los laureles así que cerdo,  “menos lobos”.
La penúltima era de quita y pon,
como el prejuicio del entrevistador,
que no paraba de preguntar
que si podía vivir del rap y le callé diciendo que vivía “por”.
Y de la última hice otro juego de llaves,
con una frase en el llavero:
“Diego, no las pierdas ni las uses para cerrar libertades.
Firmado: Tu padre, Posdata: Te quiero”.

Puertas, puertas, que se abren y se cierran.

A la tristeza puerta,
a la soledad puerta,
a las falsas amistades puerta,
a la nostalgia y la lumbalgia
de aguantar la pesada carga del pasado puerta.
Al recelo puerta,
a la envidia puerca puerta,
a casi todos puerta, a casi todos puerta
tengo la llave maestra.

Puertas, puertas
que se abren y se cierran,
De par en par, a cal y canto
entornadas, entreabiertas.
Puertas, puertas,
que se cierran y se abren,
bajo tierra, bajo llave,
diré quién entra, diré quién sale.

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