Levedad (Con Iván Ferreiro)

Atrapado en el colmo del colmo,
en la falsa calma,
en la ilusoria jauja de esta estancia
a la que llamo “jaula”,
hoy ya no vivo de estímulos,
vivo con lo mínimo,
un nómada hipotecado
en la eterna mudanza.
No, vivir mañana ya es cosa de ayer,
ahora vivo en el presente
sin pensar en luego,
remodelando el infinito con las manos
como antiguos artesanos
inhumanos modelando el fuego,
como si fuera una verdad a medias,
un alienígena que no entendemos su miseria,
sería imposible no volvernos locos,
no rozar la histeria, derretir Siberia
con este foco,
un hipocondriaco soñador, casi reacio
que promete mucho y se arrepiente
siempre despacio
como el niño que envejece
y permanece firme con los mismos ojos,
como la flor que crece entre mi bestia y yo.

La primera hornada fue ciega y de placer,
nada podría romper el hechizo
de una tarde de verano,
aquel verano en que supiste que caer
no siempre es divertido
y el dolor de los demás está de más,
sumérgete en el sueño y a volar.

Aves de paso que tejerán nuestra realidad,
dime aunque mientas que vendrás,
nada que pese más que el vapor de esta levedad,
dime aunque mientas que vendrás.

Ni frío ni calor, templado,
anclado al error, encasillado a seguir un papel
como el que te presta
ese paraguas cuando hace sol
y te pide que se lo devuelvas
cuando va a llover y no va a volver,
hoy me quedo en lo que hubo,
en los nudos de la cuerda,
en la tristeza que ha perdido fuerza y picardía,
hoy somos la melancolía
que ha adquirido ligereza y apatía,
apátrida buscando una salida.

Como membranas de aceite
en un baile microoscopicamente sutil,
se mezclaba por completo
y tomaba el tiempo de la mano sin ti,
a medida que el proceso
se iba estabilizando, es un decir,
yo solo confirmaba que nada me importaba,
que debía reducir.

Aves de paso que tejerán nuestra realidad,
dime aunque mientas que vendrás,
nada que pese más que el vapor de esta levedad,
dime aunque mientas que vendrás.
Aves de paso que tejerán nuestra realidad,
dime aunque mientas que vendrás,
nada que pese más que el vapor de esta levedad,
dime aunque mientas que vendrás.

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