F.D.M.P.P.A.

Llevo todo el rato escribiendo y borrando,
sé que tendría que dejar en paz,
no me digas que el hablarnos me hace mal
cuando lo malo es no saber a estas alturas que decirte ya,
solo quiero que me digas toda la verdad,
que esta vez seas sincera sin ser racional
y me dices que tu boca no perdona,
que no dice lo que te decía, que no me define igual,
¿por qué buscas más allá si me tienes delante?
No creo en mitades pero esto me parte
y me destroza que no entiendas lo que digo,
¡qué duro es dar si quiero dar contigo!
No pude hacerte frente así que me hice a un lado
donde hacerse el fuerte te hace acojonado
y yo solo espero verte aunque sea un momento
y me dices que no hay tiempo, que el nuestro ya ha pasado.

Tienes tanto miedo a que te hagan tanto daño
que te haces tanto daño con tanto miedo,
tienes tanto miedo a que te hagan tanto daño
que te haces tanto daño con tanto miedo.

Llevo tanto tiempo golpeándole a tu puerta
haciendo ver que la pelota siempre estuvo en tu tejado
que ahora caigo en blando, en la cuneta y en la cuenta
de las veces en que el malo no es tan malo,
con los pies en la tierra he tropezado más,
más de dos veces con tu corazón de piedra mas
sé que te duele que me fuera y ahora vuelva
y no te estoy poniendo a prueba
solo a tiro de piedra para que lances la primera,
no hay manera de hacerte ver cómo te veo con mis ojos
para que me creas y para que veas que esto
no es un mero trampantojo (¡qué más quisiera!),
solo quiero que me quieras bien o quieras, no quimeras,
que me entiendas bien cuando te digo
que quiero todo si ese todo sirve para un roto y un descosido,
punto y coma, punto seguido unidos al punto final
para dejarlo en puntos suspensivos…

Tienes tanto miedo a que te hagan tanto daño
que te haces tanto daño con tanto miedo,
tienes tanto miedo a que te hagan tanto daño
que te haces tanto daño con tanto miedo.

A la chica del ciprés, ella sabe quién es,
buena diosa, mejor persona,
la que ilumina corazones en ayunas de la zona
ya que no razona ni raciona,
voz complaciente, lengua mandona,
desobediente y que se toma hasta la pena a broma,
omnisciente narradora que sabe los caminos que llevan a Roma,
pero que no me dice por cual se abandona.

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