Abrazos impares (Con Pablo López)

Saber que duele trae que duela más,
tanto que lloro y lloro tanto, lloro de verdad; sin lágrimas,
cómo quieres que ahora me haga el fuerte
si por hacer no sé ni hacerme muy bien a la idea de que no estás,
recuérdame que en otra vida sea relojero
y ponga a funcionar al minutero marcha atrás
hasta el día en que vi tu partida para decirte donde vayas
que algo en mí se queda, que no se irá.

No te tengo enfrente ni te tengo al lado
pero te llevo dentro al corazón pegado
y no pienso parar de vivir hasta que esté parado,
porque vivir es celebrar cada latido como otro ganado,
y que sigan pasando los años
que tu recuerdo bien lo guardo como oro en paño,
que recordarte es revivirte y matar al olvido
que no el daño que revive al sentir que te extraño
y con más motivo hoy voy a dar sentido a todo esto
o sentidos nuevos a mis órganos y echar el resto,
echarlo hasta que mi corazón tirite y grite
las palabras nuevas donde viejas no llegan ni bastan,
hasta que nazca y muera, muera y nazca en esta rueda
no viviré a la espera de saber si habrá secuela,
por lo que queda hoy brindaré por nosotros 2,
como el ateo que aunque crea no cree en el adiós.
Brindemos.

Deja hueco, deja duelo, déjalo,
deja el negro, deja el velo, déjalo.

Sé que me cuidas y velas por mí, que miras todo el tiempo
pero no quiero puntos de mira, solo de encuentro,
así que cierro los ojos y ahí derrites cada invierno,
siempre mío, sempiterno,
sabiendo que la ausencia que deja dolorido,
es la mejor herencia que te deja un ser querido
y aunque te hayas ido no me daré por vencido
porque el mejor ganador convive con lo que ha perdido,
no quiero preguntas que me dejen sin respuesta
ni gritar tu nombre cuando nadie me contesta,
tampoco una vida aunque sea una resuelta

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