Tres Otoños
feat Nach & Rozalén

Éramos dos caras sorprendidas, dos promesas,
dos copas de vino brindando en la mesa,
éramos dos presas de Artemisa y de su atracción,
diez dedos que enlazaban a la perfección,
éramos dos mirlos compartiendo sushi,
escribiendo en post-its las cosas más cursis,
éramos coreografías obscenas sobre la almohada,
escenas de pornografía tan sofisticadas,
éramos los Stark en Juego de Tronos,
yo era tu superstar, tú mi Yoko Ono,
yo te acariciaba el pelo y tus ojos eran bengalas,
tú me rascabas la espalda queriendo sacar mis alas,
hasta si gritabas era oír cantar a un cisne,
y si todo era una mierda ir a casa era entrar en Disney,
pero el cuento terminó con una frase:
“Tenemos que hablar” ¿Cómo dejamos que pasase?
no miento si te digo que esto es un desastre ahora,
que mi cama llora, y que la casa no se limpia sola,
que he abandonado mis textos y mis amigos
¿Qué importa si no puedo compartirlos ya contigo?
que se me hace duro cocinar para uno
y desear otras caras si aún me llega el humo
de un recuerdo que aún conservo aunque me salga caro,
hoy soy un ácaro atrapado entre el polvo del pasado.

Vinieron veranos, se fueron inviernos,
por fuera lloviendo, nevando aquí dentro,
andando sobre tejados, sin aliento,
a veces tan cansado, tres otoños, mil lamentos,
prudente yo, prudente tú,
cobardes los dos cuando dijimos “adiós”,
prometimos amor eterno que duró un momento
y cambió de color cuando el suelo fue tormento.

Es el recuerdo de
unos labios que
suspiraron cada tira de la piel,
fue como serme fiel
y probar la miel
y cantar en pie con el alma abierta
«nos quisimos bien».

El amor y su fractura y su facura,
pagué su deuda con el beneficio de la duda,
las escenas de cama contigo eran de cine
pero prefiero citas de poesía y de litera-tura,
yo siempre fui de finales felices,
de epopeyas de doncellas y sus directrices
porque creí más en malas actrices que en estrellas,
por eso en ellas dejé huellas más que cicatrices,
a ver si dejo de pensar con el corazón,
y siento más con la cabeza,
a ver si siento la cabeza o la levanto viendo
que me faltan piezas y me sobran santos,
pagué caro ser buena persona,
seguro me cobraron intereses por demora
y es que el tiempo no perdona,
qué paradoja, el alma soñadora
que tiene menos horas de sueño y más sueños por hora
y ahora…

Se fueron veranos, vinieron inviernos,
por fuera nevado, por dentro lloviendo
cayó sobre mojado, secando el sufrimiento,
a veces demasiado, caprichos de entretiempo,
prudente tú, prudente yo
cobardes los dos cuando dijimos “adiós”
prometimos amor eterno que duró un momento
y cambió de color cuando el cielo fue cemento.

Es el recuerdo de
unos labios que
suspiraron cada tira de la piel
fue como serme fiel
y probar la miel
y cantar en pie con el alma abierta
nos quisimos bien(x3)
Fuimos libertad de improvisar
los senderos que se cruzan para respirar,
fue ternura fue verdad.

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